
Por: Max Rodríguez
Fotos: Fiorella Torre
«El huaylarsh es una tradición muy antigua, que consiste en la ejecución de una danza mítica, de un ritual religioso y hasta guerrero. En sus inicios fue pastoril, luego agrícola, actualmente, es carnavalesco, porque es una celebración más a la vida.» Luis Cárdenas Raschio, folclorista huancaíno (1933 – 2013).
Atribuir el origen del huaylarsh a un área geográfica específica del Valle del Mantaro puede resultar pretencioso para quien redacta, lo que sí se puede hacer es trasladar el saber popular sobre las manifestaciones que se conocen acerca de su práctica.

La institucionalizada “Ruta del Huaylarsh” surge a raíz del interés de las municipalidades locales, comprometidas con el arte y la conservación de la identidad local, quienes propiciaron concursos de huaylarsh en los diferentes distritos y anexos; pero surge sobre todo y principalmente, por el gusto y amor que los diferentes danzantes demostraron, desde sus instituciones folklóricas, para convertirla en una de las danzas más representativas del Valle.
Vladimir Ccaccro, director general de la institución cultural “La gran folclórica”, nos comenta que existen registros de que el huaylarsh fue practicado en el sur de Huancayo, en Pucará: “aquí se han encontrado vestigios de los llamados ruedos de huaylarsh, lugares donde se cultivaban entre otros productos, la papa, siendo este acto parte del Akshu Tatay”, razón por la cual muchos creen que es la cuna del huaylarsh.
Él nos explica que las chicas, en edad del despertar amoroso y próximas a contraer matrimonio, subían a las zonas altas de los cerros para hacer el mencionado trabajo comunal cerca de las estancias. Los walash, jóvenes pobladores wankas, subían a enamorarlas con cantos, se ponían a marcar el ruedo con sus pasos y desplazamientos circulares y más tarde, cumpliendo su cometido, muchachos y muchachas bajaban en pares, “enamorados”, a la plaza del pueblo. Es este recorrido, de la zona de cultivo hacia la plaza, lo que incentivó a los danzantes a representarlo como un pasacalle y volverlo parte de las celebraciones en los carnavales.

Una expresión tan completa que abarca características propias de la cultura andina, se dice que el zapateo representa el sonido de la cancha, los brazos levantados representan la cosmovisión andina, mientras que el conocido garbo y elegancia de los jóvenes wankas no es otra cosa que una imitación al cortejo del zorzal negro, mejor conocido como “chihuaco”, ave tradicional que abundaba en la zona.
“Con la llegada de los españoles e incluso antes de que se acentúan en el Perú, el Wanka bailaba levantando la cabeza, nunca mirando hacia abajo”, recalca Vladimir con orgullo.
La nueva Ruta del Huaylarsh dará comienzo del 27 de febrero al 1 de marzo, iniciando con los concursos en Chongos, Viques, Chupuro y algunos anexos de Huacrapuquio. El 2 de marzo, miércoles de ceniza, se celebra el Día Internacional del Huaylarsh, recordando a sus cultores y su labor desarrollada en vida. Para terminar; el 3, 4, 5 y 6 se llevan a cabo más concursos en Pucará, Sapallanga (la punta), Huancán (Huari) y Huayucachi (Huamanmarca).
La tradición que se hace más valiosa con el tiempo, que enardece y desata pasiones está de regreso, disfrutemos de la expresión artística de nuestros pueblos, ¡que viva el huaylarsh!
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