
Especialistas advierten que la postura no se trata de rigidez, sino de movimiento, fuerza y bienestar emocional.
Durante años, la recomendación más común ha sido “siéntate derecho”, con la espalda recta y los hombros hacia atrás como sinónimo de buena postura. Sin embargo, expertos en salud como el doctor Xand van Tulleken, médico y presentador de la BBC, aseguran que esta idea está desactualizada y puede incluso ser contraproducente. El especialista señala que obligar al cuerpo a mantenerse rígido por largos periodos no previene el dolor de espalda, sino que lo agrava. En cambio, lo esencial es comprender que la postura no es estática, sino dinámica, y que depende en gran medida de factores físicos, emocionales y hasta psicológicos.
Uno de los principales consejos es mantener el movimiento a lo largo del día. Pasar demasiadas horas en una misma posición —ya sea sentado en una oficina, mirando el celular o recostado en el sofá— genera tensión y molestias. No basta con tener una silla ergonómica o un cojín lumbar si el cuerpo permanece inmóvil durante ocho horas. Lo más efectivo es levantarse con frecuencia, estirarse, mover los brazos por encima de la cabeza, girar el cuello o incluso caminar brevemente. Según van Tulleken, los recordatorios digitales o dispositivos que avisan cuando nos encorvamos pueden ser útiles, pero lo realmente importante es escuchar al cuerpo y darle variedad de movimientos para liberar tensión.
Otro aspecto clave es la fuerza muscular. Una postura saludable no depende de la rigidez, sino de la capacidad del cuerpo de sostenerse con naturalidad. Ejercicios simples que fortalezcan el core y la espalda —como el pilates o el yoga— ayudan a prevenir el dolor y a generar resistencia. A diferencia de la creencia popular de “equilibrar un libro en la cabeza” para entrenar la postura, lo que se busca es flexibilidad y fortaleza, no rigidez. Estos ejercicios no requieren grandes equipos ni rutinas intensas: bastan movimientos básicos que se repitan con constancia para que los músculos puedan acompañar al cuerpo en su día a día.
Finalmente, los especialistas destacan la importancia de la mentalidad. El estrés, la carga laboral o la falta de descanso se reflejan en la manera en que nos sentamos o caminamos. Los hombros encorvados frente a una computadora no siempre son culpa del escritorio, sino de la tensión acumulada. Por ello, mejorar la postura también implica revisar hábitos de vida, reducir el estrés y cuidar la salud mental. El Servicio Nacional de Salud británico (NHS) recomienda mantenerse activo, realizar estiramientos y consultar a un médico si el dolor persiste. Así, la postura se entiende hoy como el resultado de un equilibrio entre movimiento, fortaleza física y bienestar emocional, más allá de la idea tradicional de “estar derecho todo el tiempo”.
Fuente: BBC / 28/08/2025
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