
Si no hay acciones urgentes y sostenibles, la credibilidad de Machu Picchu como una de las Nuevas 7 Maravillas del Mundo podría quedar en riesgo, advierte la organización desde su sede internacional.
New7Wonders emitió un contundente comunicado el 13 de septiembre del 2025 en el que exhorta a todas las autoridades peruanas estatales, regionales y locales, así como al sector privado y comunidades locales, a atender con urgencia los crecientes problemas que agobian al Santuario Histórico de Machu Picchu. Según la organización, las deficiencias que se han acumulado en los últimos años turismo sin gestión sostenible, alto costo de servicios, denuncias de venta irregular de boletos, transportes deficientes y falta de coordinación institucional están erosionando la experiencia del visitante y pueden comprometer la permanencia del santuario en ese prestigioso grupo de maravillas.
Una de las crisis más visibles proviene del transporte hacia y dentro de la ciudadela. Desde la expiración de la concesión de Consettur, que operaba la ruta de buses “Hiram Bingham” durante 30 años, la transición a la nueva empresa operadora San Antonio de Toronto se retrasó. Se esperaba que entrara en funciones temporalmente el 5 de septiembre, con una flota inicial de 18 buses, pero al cierre de estos reportes aún no se concretaba la operación. Las barreras logísticas, discrepancias en tarifas ferroviarias y problemas para trasladar la flota complicaron aún más el acceso para los turistas.
También se destacan problemas graves con la venta de boletos. New7Wonders y gremios turísticos locales han señalado que la modalidad presencial ha generado desorden, colas interminables, falsedad en la disponibilidad y reventa, lo que contradice las promesas de transparencia y buenas prácticas. Además, los turistas afirman que el transporte terrestre ha perdido confiabilidad, y que no existen suficientes garantías en los servicios complementarios: hospedaje, guías, señalización, lo que agrava la percepción de una mala experiencia.
Para complicar el panorama, la presión turística se ha intensificado sin que se haya aclarado una política clara de sostenibilidad. El Ministerio de Cultura estima que Machu Picchu recibirá más de 1,5 millones de visitantes en 2025, cifra que superaría los récords previos a la pandemia de COVID-19 si se consolida. Sin embargo, este incremento de visitantes sin una gestión adecuada de los flujos, infraestructura, personal y conservación, plantea riesgos no solo al patrimonio material, sino también al ecosistema natural que rodea la ciudadela, así como al balance entre uso turístico y preservación.
Machu Picchu no es solo un ícono arqueológico ni un atractivo turístico; es también parte fundamental de la identidad nacional y un legado universal que exige responsabilidad, liderazgo y visión a largo plazo. Si no se corrigen pronto los errores de coordinación institucional, transporte, acceso, precios y gestión sostenible, lo que hoy reconocemos como maravilla podría convertirse en ejemplo de lo que no hacer ante los desafíos del turismo cultural. El tiempo para actuar es ahora.
Fuente: RPP / 15/09/2025
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