
El descubrimiento de una tumba de alrededor de 600 años en Kuélap ha puesto el foco en cómo vivían y enterraban a sus muertos las sociedades antiguas de Amazonas, lo que abre nuevas ventanas sobre la vida, la religión y las relaciones de estos pueblos antes del dominio incaico.
Durante trabajos de investigación y conservación en el complejo arquitectónico de Kuélap, un equipo de arqueólogos identificó una estructura funeraria que albergaba los restos de cinco personas, lo que sugiere que no se trataba de un entierro aislado, sino de un lugar preparado especialmente para la muerte y el ritual.
Junto a los cuerpos aparecieron diversos objetos, como una cerámica de tipo paccha fitomorfa y un elemento tallado en hueso, que podrían estar relacionados con prácticas ceremoniales propias de la época de expansión del Tahuantinsuyo, conocida como Horizonte Tardío.
Estos hallazgos permiten imaginar cómo las comunidades de la zona honraban a sus muertos y qué objetos consideraban necesarios para el más allá, aportando pistas sobre creencias, jerarquías y relaciones con otros lugares.
La forma en que se dispusieron los restos y las ofrendas invita a pensar en rituales cuidadosamente organizados, donde cada detalle tenía un sentido simbólico para la comunidad; además, el tipo de cerámica y el objeto en hueso no solo ayudan a ubicar la tumba en un tiempo determinado, sino que también sugieren contactos o influencias con culturas vecinas de la sierra y el valle.
Aunque aún se trata de información preliminar, este descubrimiento en Kuélap refuerza la importancia del sitio como un centro clave para entender las sociedades que precedieron al Estado incaico y subraya la necesidad de proteger y cuidar el patrimonio arqueológico frente a amenazas ambientales y de gestión.
Fecha: 26/05/2026
Fuente: La República
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