
La aceleración de temperaturas afecta especialmente a trabajadores del sector informal y al aire libre.
Las recientes olas de calor que atraviesan gran parte del país no solo elevan la sensación térmica, sino que también están empezando a afectar de manera tangible el empleo y los ingresos de miles de peruanos. Un análisis de sectores productivos revela que al menos 4 millones de trabajadores podrían ver reducida su capacidad laboral debido a las altas temperaturas, con impactos más profundos en actividades al aire libre y en la economía informal.
Los trabajadores expuestos al sol y a condiciones extremas, como agricultores, vendedores ambulantes, transportistas y obreros de construcción, enfrentan mayores riesgos de agotamiento, insolación y problemas de salud que limitan sus jornadas de trabajo. La falta de políticas de adaptación climática y de mecanismos de protección laboral agrava esta vulnerabilidad en un país donde la informalidad es alta y muchos no cuentan con acceso a prestaciones o servicios de salud formales.
El sector informal, que representa una parte significativa del empleo nacional, es particularmente sensible a estas variaciones del clima. Las prolongadas jornadas bajo el sol reducen la productividad y elevan los gastos personales en hidratación, protección y descansos frecuentes, erosionando el ingreso neto de quienes ya luchan por llegar a fin de mes.
Especialistas alertan que, sin medidas de adaptación estructurales, estos eventos climáticos extremos podrían profundizar las desigualdades existentes, ya que los trabajadores con menos recursos tienen menor capacidad para protegerse o modificar sus condiciones laborales. La solución, señalan, está en políticas públicas que incluyan sistemas de alerta temprana, horarios laborales flexibles y prácticas de trabajo seguras bajo altas temperaturas.
FUENTE: LA REPÚBLICA
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