
La nueva medida busca cerrar brechas en el acceso a la protección social, reconociendo que la vulnerabilidad en la vejez no siempre se ajusta a categorías rígidas.
A partir de 2026, el programa Pensión 65 incluirá a personas mayores de 75 años que se encuentren en situación de pobreza, aunque no extrema. Esta ampliación fue oficializada mediante la Ley de Modernización del Sistema Previsional Peruano, promulgada por el Ejecutivo en septiembre de 2025, y representa un giro significativo en la política de protección social para adultos mayores.
La reforma reconoce que miles de adultos mayores viven en condiciones precarias sin estar registrados como “extremos”, y que muchos no acceden a pensiones contributivas ni a servicios regulares de salud. Según el Ministerio de Economía y Finanzas, esta medida permitirá incorporar progresivamente a personas que, pese a no estar en el punto más crítico, enfrentan abandono, informalidad laboral y falta de ingresos estables.
Los nuevos beneficiarios deberán tener 75 años o más, estar clasificados como pobres por el SISFOH, no recibir pensión de ningún sistema previsional (ONP, AFP, EsSalud), contar con DNI y firmar una declaración jurada. La implementación será gradual y dependerá de la capacidad financiera del Estado, pero se estima que podría beneficiar a más de 300 mil personas en los próximos tres años.
Organizaciones como la Red Peruana de Envejecimiento Digno han saludado la medida, señalando que “la pobreza en la vejez no siempre se ve en cifras, sino en aislamiento, falta de atención médica y dependencia económica”. La ampliación de Pensión 65 se suma a otras iniciativas como el programa Contigo, que atiende a personas con discapacidad severa, y forma parte de un esfuerzo más amplio por articular los sistemas previsionales públicos y no contributivos.
BITÁCORA / 19/09/2025
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