
Aunque el Ejecutivo asegura una mejora en la empresa estatal, analistas advierten sobre su frágil situación financiera, millonarias pérdidas y cuestionable sostenibilidad.
Durante su discurso por Fiestas Patrias, la presidenta Dina Boluarte afirmó que Petroperú atraviesa una etapa de recuperación, con un 30% de participación en el mercado nacional, exportaciones a países vecinos y alianzas con Petroecuador. Sin embargo, estas afirmaciones carecieron de respaldo técnico y no incluyeron un plan concreto de reestructuración.

Contrario a esta narrativa, la situación financiera de Petroperú es alarmante. Según una encuesta de Ipsos, el 43% de los peruanos considera que la empresa debería ser privatizada. En el primer trimestre de 2025, la estatal registró pérdidas superiores a S/407 millones, y se proyecta un cierre de año aún más negativo.
Analistas como David Tuesta y Carlos Paredes han cuestionado la sostenibilidad del supuesto crecimiento. Señalan que el aumento de participación podría deberse a una baja de precios que no es viable a largo plazo, mientras que las exportaciones anunciadas no tendrían un impacto relevante en las finanzas de la empresa.
La refinería de Talara, eje del proyecto de modernización, ha enfrentado continuas interrupciones por fallas en su unidad de flexicoking, impidiendo alcanzar su capacidad operativa completa. A esto se suma una deuda que supera los US$12,000 millones, generando retrasos en pagos a proveedores y dudas sobre su viabilidad.
Ante este panorama, expertos como Arturo Vásquez plantean que Petroperú entre en un proceso concursal ordinario, donde los acreedores definan su destino. Coinciden en que su subsistencia depende del respaldo estatal, lo cual compromete recursos públicos para sostener una empresa claramente deficitaria.
Fuente: Perú21 / 30/07/2025
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