
Hacer cine que se caracterice por expresar y revalorar nuestra identidad y pluriculturalidad haciendo de ellas nuestro propio emblema es una manera de sacar a relucir la verdadera esencia del cine peruano, muestra de ello es “Pishak”, del director Herbert Salas y con producción ejecutiva de Eduardo Tello, un proyecto que no termina de acumular lauros.
El primer proyecto de largometraje de Herbert Salas “Pishak: El último vuelo de los pájaros” fue ideado en Tarapoto al compartir por varios años con la comunidad Awajún. La historia que intercala lo fantástico con lo real, nos habla de Pishak, un joven Awajún con síndrome de asperger que se prepara para realizar un difícil rito que lo llevará a convertirse en guerrero.
A la fecha Herbert ha ganado con su guión de “Pishak, el último vuelo de los pájaros” el concurso de desarrollo de proyectos, estímulo económico del Ministerio de Cultura, consecuentemente hace poco ha participado en dos concursos internacionales con Bolivia Lab como seleccionado de Perú, para conseguir co-productores y en el laboratorio de análisis y clínica de proyectos donde se revisa y mejora cada aspecto del proyecto.
De este último evento, el proyecto ha quedado entre los cinco mejores de Latinoa mérica que participarán en el Festival de Ibermedia para ficción de temas indígenas en Guayaquil, que se realizará en abril próximo.
Sumándose a los reconocimientos, hace unos días, Pishak ha quedado entre los cinco ganadores del Concurso de Largometrajes de Ficción de Regiones convocado por la Dirección del Audiovisual, la Fonografía y los nuevos medios – DAFO.
Más allá, uno de sus afortunados hallazgos a propósito de los concursos de Bolivia Lab, ha sido el de encontrar toda una red de co-producción minoritaria entre los representantes de cine regional de Latinoamérica, lo que crea puentes de reciprocidad entre países y los acerca más a concluir sus producciones.
El Cine peruano desde su mirada. Han transcurrido varios años para que el cine nacional vaya tomando forma y consistencia, acumulando poco a poco las características que lo definen. Asimismo, considera que este arte va en camino a la consolidación, al hacerse más competitivo en el aspecto técnico. Sin embargo, “Le está faltando el contenido en el sentido de tener una propia forma de expresión, el cine peruano debería ser un cine con identidad, mucha convicción y un lenguaje propio”y “… hace falta dejar de pensar que el cine peruano es el cine hecho en Lima y el resto es cine de provincia o regional”, indica Herbert S.
Su propuesta. Es la de contar con una escuela nacional de cine con sedes locales para crear espacios que generen aprendizajes, labor debe partir del Estado, como en otros países y sin necesidad de grandes presupuestos. Sin embargo, está responsabilidad se la han delegado al sector privado. Otro punto importante, es aprovechar este arte para difundir las más de 48 lenguas originarias que existen en nuestra tierra fuera del quechua y aymara. En nuestra región, poder producir películas en una de nuestras cinco lenguas, mostrar escenarios de la sierra central y por qué no, mostrar danzas como el huaylarsh.
Formando en el cine amazónico. Hoy en día, en paralelo a la realización de Pishak, Herbert Salas realiza múltiples actividades con las que aporta al desarrollo personal, profesional y comunitario de los integran tes de las comunidades Awajún, Shawi y Kichwa, al dictar el taller de Cine Amazónico a niños y jóve nes de la región San Martín.
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