
Más allá del debate sobre la exploración petrolera, uno de los temas que más inquieta a científicos y ambientalistas es el impacto que podría ocasionar un eventual derrame de petróleo en la costa norte de Brasil.
Los especialistas explican que las fuertes corrientes marinas de la región podrían transportar rápidamente el crudo hacia manglares, playas, zonas de reproducción de especies marinas e incluso aguas internacionales. Simulaciones realizadas por investigadores muestran que las corrientes pueden desplazar materiales flotantes en pocas horas hasta la costa o hacia países vecinos.
La preocupación también alcanza a miles de familias que dependen de la pesca artesanal. La región amazónica alberga importantes recursos pesqueros y numerosas comunidades viven directamente de esta actividad, por lo que un accidente tendría consecuencias ambientales, económicas y sociales.
Petrobras sostiene que el bloque de exploración se encuentra a más de 160 kilómetros de la costa y afirma haber fortalecido su infraestructura de respuesta ante emergencias para cumplir con las exigencias impuestas por las autoridades ambientales brasileñas.
No obstante, diversos especialistas consideran que la región todavía no cuenta con la misma capacidad logística y operativa que otras zonas petroleras del país, por lo que insisten en que la prevención debe ser una prioridad absoluta.
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