
Más de mil comuneros participaron en la reconstrucción del Q’eswachaka, una práctica de más de cinco siglos reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Más de 1.000 comuneros de las comunidades quechuas de Huinchiri, Chaupibanda, Choccayhua y Ccollana Quehue participaron en la renovación anual del Q’eswachaka, el último puente colgante inca de cuerda que permanece en funcionamiento sobre el río Apurímac, en la región Cusco.
La reconstrucción se llevó a cabo entre el 2 y el 4 de julio, siguiendo las técnicas ancestrales heredadas de generación en generación. Para la elaboración del puente se emplearon fibras de ichu, una planta andina que, trenzada artesanalmente, permite mantener en pie esta extraordinaria obra de ingeniería inca.
Cada año, las comunidades se reúnen en una jornada de trabajo colectivo conocida como minka, una tradición basada en la cooperación y la ayuda mutua que ha permitido conservar este legado cultural durante más de 500 años.
El Q’eswachaka constituye uno de los mayores símbolos de la ingeniería y la organización social del Imperio Inca. Su importancia trascendió las fronteras del país en 2013, cuando la UNESCO reconoció la renovación del puente como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
La edición de este año pudo concretarse luego de que las comunidades y las autoridades locales alcanzaran acuerdos que garantizaron la continuidad de esta práctica ancestral.
Más que un puente, el Q’eswachaka representa la identidad, la memoria y el trabajo comunitario de los pueblos andinos, que cada año renuevan no solo una estructura de fibra vegetal, sino también un legado cultural que se resiste al paso del tiempo.
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