
La célebre frase del filósofo francés invita a reflexionar sobre la autenticidad de nuestras decisiones y el sentido que damos a la vida en contextos de incertidumbre.
El filósofo francés Jean-Paul Sartre, figura central del existencialismo, escribió en su obra teatral Las manos sucias (1948) la frase: “Para saber lo que vale nuestra vida, no está de más arriesgarla de vez en cuando”. Con ella, planteó que el valor de la existencia no se descubre en la comodidad, sino en la acción y en la capacidad de enfrentar riesgos.
Para Sartre, la vida carece de un sentido predeterminado: somos nosotros quienes lo construimos a través de nuestras elecciones. Arriesgar la vida no significa buscar la muerte, sino atreverse a vivir con coherencia y responsabilidad, incluso cuando las decisiones implican incertidumbre. En este marco, la libertad se convierte en un desafío constante, pues obliga a asumir consecuencias y a definir quiénes somos mediante nuestros actos.
La frase, escrita en un contexto de posguerra, también refleja la tensión política y social de la época, donde comprometerse con causas podía implicar poner en juego la propia seguridad. Hoy, su vigencia se mantiene en distintos ámbitos: desde la vida personal y profesional hasta el compromiso social, recordando que el valor de la existencia se mide en la capacidad de actuar y no en la pasividad.
Así, Sartre nos deja una enseñanza que trasciende generaciones: el sentido de la vida se revela en la experiencia de arriesgar, elegir y actuar, más que en la búsqueda de certezas absolutas.
Fuente: Bitácora
04/02/2026
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