
La tecnología espacial se ha convertido en una de las principales aliadas para proteger a la ballena sei. Científicos argentinos monitorean en tiempo real a dos ejemplares mediante transmisores satelitales que permiten reconstruir uno de los recorridos migratorios menos conocidos del Atlántico Sur.
Los dispositivos son colocados cuidadosamente en la grasa del animal y transmiten información cada vez que la ballena emerge para respirar. Dependiendo del modelo, pueden funcionar entre un mes y cuatro meses, tiempo suficiente para registrar miles de kilómetros de desplazamiento.
Gracias a este seguimiento, los investigadores confirmaron que las ballenas utilizan el Golfo San Jorge como zona de alimentación antes de iniciar su viaje hacia Brasil. Los primeros registros muestran que uno de los ejemplares ya alcanzó las costas brasileñas antes de perder la señal, mientras otros continúan transmitiendo información valiosa.
El objetivo del proyecto no es únicamente conocer la ruta migratoria. Los datos permitirán identificar las áreas críticas para la alimentación y reproducción de la especie, facilitando la creación de nuevas áreas marinas protegidas tanto en Argentina como en Brasil.
Los especialistas consideran que esta información también servirá para regular actividades humanas, reducir posibles impactos sobre los cetáceos y promover un turismo responsable basado en el avistamiento de ballenas.
Cada nueva ubicación registrada representa una pieza más del rompecabezas sobre la vida de uno de los mamíferos marinos más enigmáticos del planeta y abre nuevas posibilidades para garantizar su conservación mediante decisiones sustentadas en evidencia científica.
Mongabay
31/07/2026
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