
El descubrimiento de T’aqrachullo, en la provincia cusqueña de Espinar, reabre el debate sobre la magnitud y complejidad del Tahuantinsuyo, mostrando una ciudadela inca que podría corresponder a la mítica Ancocagua mencionada en crónicas coloniales.
El hallazgo de T’aqrachullo ha despertado interés internacional tras conocerse que se trataría de un complejo ceremonial de unas 17 hectáreas, con casi 600 estructuras distribuidas en viviendas, tumbas, espacios rituales y templos monumentales.
Muchos medios lo han comparado con Machu Picchu por su extensión y su potencial simbólico, pero varios especialistas recuerdan que el valor no está en superar al ícono turístico, sino en entender qué tipo de lugar fue T’aqrachullo y qué función cumplió dentro del imperio.
El sitio guardaba bajo lo que parecían ruinas dispersas, una ciudadela de piedra de larga ocupación con restos de culturas anteriores al Inca, así como edificaciones claramente incas de alta jerarquía.
La investigación, realizada entre 2019 y 2024 con el apoyo del Ministerio de Cultura y difundida por medios internacionales como National Geographic, apunta a que T’aqrachullo podría identificarse con Ancocagua, mencionada en crónicas de Pedro Cieza de León y Juan de Betanzos como un santuario de importancia comparable al Coricancha o Pachacámac.
En ese marco, T’aqrachullo deja de ser solo un “nuevo Machu Picchu” para convertirse en una nueva ventana hacia la comprensión de cómo los incas organizaron espacio, poder y religión en el sur andino, invitando a mirar más allá del turismo iconizado y a valorar la riqueza dispersa, pero profunda, del patrimonio arqueológico peruano.
Fecha: 20/05/2026
Fuente: Tv Perú
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