
Úsalas a tu favor sin arriesgar tus finanzas.
Tener una tarjeta de crédito no es tener dinero extra: es asumir una deuda que debe manejarse con cabeza fría. Por eso, antes de aceptar una, es importante conocer cómo funciona: qué intereses cobra, cuál es la fecha de corte y cuándo vence el pago. Entender estos puntos puede marcar la diferencia entre un buen historial financiero y un problema de sobreendeudamiento. Un error muy común es confiarse del pago mínimo, cuando en realidad esto solo alarga la deuda y genera más intereses. Lo más recomendable es pagar siempre el total consumido o, al menos, más del mínimo. Así se evita que los intereses crezcan y se mantenga el control de la situación.
Las tarjetas también ofrecen ventajas como acumulación de puntos, promociones y seguros. Pero más allá de los beneficios, lo importante es leer el contrato, entender bien las condiciones y comparar opciones antes de elegir. No todas las tarjetas son para todos los bolsillos, y cada una se adapta a un perfil diferente.
Al final, una tarjeta de crédito no es buena ni mala: todo depende de cómo la uses. Puede ayudarte a financiar tus metas o convertirse en un dolor de cabeza. Informarte y planificar son pasos clave para que esta herramienta juegue a tu favor y no en tu contra.
Fuente: RPP / 30/06/2025
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