
Un estudio científico plantea que la actividad sísmica genera condiciones eléctricas en el cuarzo capaces de precipitar oro, ofreciendo una nueva explicación geológica.
Un hallazgo reciente publicado en Nature Geoscience propone que los terremotos no solo transforman el paisaje, sino que también podrían ser responsables de la formación de pepitas de oro en la corteza terrestre. La investigación, liderada por científicos de la Universidad Monash de Australia, describe cómo la presión ejercida sobre los cristales de cuarzo durante los sismos genera campos eléctricos capaces de precipitar oro disuelto en fluidos hidrotermales.
Los experimentos realizados confirmaron que este fenómeno de piezoelectricidad favorece la acumulación de nanopartículas de oro, que con el tiempo se consolidan en vetas visibles. Este mecanismo ofrece una explicación adicional a los modelos hidrotermales tradicionales, que no lograban justificar por qué el oro aparece concentrado en puntos específicos de los yacimientos.

La comunidad científica considera que este hallazgo resuelve un misterio geológico discutido durante décadas. En muchos depósitos, el oro no se distribuye de manera uniforme, sino que se concentra en sectores concretos, lo que ahora puede entenderse como resultado de la interacción entre actividad sísmica y propiedades eléctricas del cuarzo.
Más allá de su valor académico, el estudio abre nuevas perspectivas para la exploración minera, al sugerir que la actividad sísmica histórica de una región podría ser un factor clave en la formación de depósitos auríferos. Así, los terremotos se revelan no solo como fuerzas destructivas, sino también como agentes de creación en la geología de la Tierra.
Fuente: La República
16/02/2026
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