
La festividad puneña sorprende a visitantes internacionales, quienes destacan la fuerza cultural y la intensidad de las danzas que transforman las calles en un escenario colectivo.
La Festividad de la Virgen de la Candelaria 2026 volvió a colocar a Puno en el centro de la atención mundial. Entre los miles de visitantes que llegaron a la ciudad altiplánica, un turista australiano expresó su asombro al ver las calles tomadas por danzantes y músicos, señalando que en su país “no tenemos bailarines en la calle”. Su reacción refleja el impacto que genera esta celebración en quienes llegan desde realidades culturales distintas.
El despliegue de más de 120.000 danzarines y decenas de bandas musicales convirtió la ciudad en un escenario vivo de tradición y fe. La festividad, reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, combina procesiones religiosas con danzas ancestrales, consolidándose como una de las expresiones culturales más importantes de Sudamérica.
Este año, además, la celebración incorporó un espectáculo tecnológico sin precedentes: cientos de drones iluminaron el cielo de Puno, dibujando símbolos de la identidad local y sorprendiendo tanto a residentes como a visitantes. La innovación se sumó al colorido de los trajes y la energía de las comparsas, reforzando la idea de que la Candelaria es un espacio donde tradición y modernidad conviven.
La experiencia del turista australiano sintetiza lo que la Candelaria significa para el mundo: un encuentro donde la emoción colectiva transforma la ciudad en un escenario de eternidad cultural. Puno no solo celebra a su patrona, sino que proyecta su identidad hacia quienes llegan de lejos, dejando en ellos la certeza de haber presenciado algo irrepetible.
Fuente: La República
10/02/2026
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