
Bajo las aguas cercanas a la desembocadura del río Amazonas existe un ecosistema que durante décadas pasó casi inadvertido para la ciencia. Se trata del sistema arrecifal amazónico, una formación marina descrita oficialmente en 2016 y considerada una de las áreas de mayor biodiversidad del Atlántico occidental.
El reciente inicio de las perforaciones petroleras de Petrobras ha vuelto a poner este arrecife en el centro del debate científico. Aunque muchas personas asocian los arrecifes únicamente con corales, los especialistas explican que este ecosistema está conformado principalmente por esponjas marinas, algas calcáreas y extensos campos de rodolitos, que sirven de refugio y alimento para numerosas especies.
Los investigadores coinciden en que el conocimiento sobre esta región aún es limitado. Se estima que menos del cinco por ciento del sistema ha sido estudiado con detalle, debido a la complejidad de las corrientes marinas, la profundidad y el difícil acceso a la zona.
Precisamente esa falta de información alimenta el llamado de la comunidad científica a reforzar las investigaciones antes de ampliar las actividades de exploración petrolera, con el objetivo de comprender mejor el funcionamiento de uno de los ecosistemas marinos más singulares de Sudamérica.
Mongabay
07/07/2026
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