
El legendario trombonista y compositor revolucionó el género con un estilo urbano y socialmente consciente que trascendió fronteras.
Willie Colón, nacido William Anthony Colón en el South Bronx de Nueva York en 1950, se convirtió en una de las figuras más influyentes de la salsa mundial, fusionando ritmos caribeños con el espíritu urbano de la comunidad latina desde su adolescencia. Su carrera, iniciada cuando firmó con Fania Records y lanzó su primer álbum El Malo junto a Héctor Lavoe, marcó el surgimiento de un sonido fresco y potente que dio voz a una generación y consolidó la salsa como un estilo global.
Colón no solo fue trombonista y cantante, sino también compositor, arreglista y productor que exploró temas que iban más allá del baile: incorporó reflexiones sobre identidad, lucha social y experiencias de barrios latinos. Su asociación con Lavoe produjo clásicos como Che, che colé y Cosa Nuestra, mientras que su colaboración con Rubén Blades en Siembra (1978) consolidó su impacto artístico y cultural.
A lo largo de más de cinco décadas en los escenarios, Colón trabajó además con otros gigantes como Celia Cruz y expandió su carrera como solista con títulos como The Good, the Bad & the Ugly y Solo, manteniendo siempre una conexión con sus raíces y su entorno urbano. Se destacó por integrar instrumentos tradicionales en arreglos salseros, enriqueciendo la paleta sonora del género y su vinculación con la identidad cultural puertorriqueña.
Más allá de la música, su vida estuvo marcada por un compromiso con la comunidad latina y una constante evolución artística que desafió estereotipos. Su legado vive no sólo en sus grabaciones sino también en la forma en que redefinió la salsa como un medio de expresión social y cultural desde las calles del Bronx hasta los grandes escenarios internacionales.
FUENTE: RPP NOTICIAS
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