
Una identidad que busca reflejar la transformación de una compañía que ya no solo responde a los cambios, sino que los impulsa.
A lo largo de más de 90 años, Mapfre ha acompañado a millones de personas en momentos clave de sus vidas. Hoy, esa historia entra en una nueva etapa con la presentación de su renovada identidad de marca, un cambio que va mucho más allá de lo visual y que busca expresar una transformación profunda en la manera en que la compañía se relaciona con sus clientes, la tecnología y la sociedad.
Bajo el concepto #MapfreVamosDondeVas, la multinacional española líder en seguros, reaseguros, finanzas y servicios propone una narrativa distinta: los seguros ya no están únicamente para cuando ocurren los imprevistos, sino también para acompañar, facilitar y hacer posibles los proyectos cotidianos de las personas. Se trata de una visión más activa, cercana y alineada con un mundo donde las decisiones, los viajes, los emprendimientos y la movilidad forman parte del día a día.
Esta renovación responde a una realidad clara: Mapfre ha cambiado mucho en los últimos años, pero su imagen seguía anclada en códigos visuales del siglo pasado. Como lo expresó su presidente, Antonio Huertas, la compañía ya no es la misma que hace una década, y había llegado el momento de que esa evolución interna se refleja hacia afuera. La nueva identidad busca, justamente, conectar lo que la empresa es hoy con la manera en que quiere ser percibida.
El cambio más evidente está en el plano visual. El rojo histórico de Mapfre se vuelve ahora más luminoso y decidido, transmitiendo energía y contemporaneidad. El tradicional trébol se rediseña con líneas más simples y amables, y el logotipo adopta letras en minúscula, un gesto gráfico que apunta a una marca más accesible, menos distante y más humana. Todo el sistema visual, tipografías, iconos, aplicaciones digitales ha sido pensado para convivir con naturalidad en un entorno cada vez más tecnológico y multiplataforma.
Sin embargo, el verdadero sentido de esta transformación está en el fondo más que en la forma. Mapfre quiere ser vista no solo como una aseguradora, sino como una aliada en movimiento, una compañía que acompaña a las personas en sus cambios, sus decisiones y sus metas. La marca deja atrás una imagen rígida y se posiciona como una presencia flexible, capaz de adaptarse a estilos de vida diversos y a nuevas formas de entender el bienestar, la movilidad y la protección.
La implementación de esta nueva identidad se realizará de manera progresiva en sus miles de oficinas y canales digitales alrededor del mundo, permitiendo que el cambio dialogue con cada contexto local sin perder coherencia global. Es una transición que reconoce que las marcas también necesitan tiempo para reaprender a mirarse.
En un escenario donde muchas empresas buscan reinventarse sin perder credibilidad, el caso de Mapfre plantea una pregunta interesante: ¿Cómo se moderniza una marca histórica sin romper el vínculo emocional con quienes han confiado en ella durante décadas? Su apuesta parece clara: no se trata de olvidar el pasado, sino de actualizar la manera de contarlo.
Al final, este nuevo rostro de Mapfre no solo habla de diseño o publicidad, sino de una forma distinta de entender el negocio de los seguros: como un acompañamiento constante en una vida que, hoy más que nunca, está en permanente transformación.
Fuente: Diario Vanguardia /14/01/2026
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