
Más que simples calculadoras de cuerdas, nuevos estudios revelan que los quipus también contaban historias.
Los quipus eran artefactos milenarios de cuerdas anudadas usados por antiguos peruanos para cumplir una función contable tradicional; sin embargo, estudios recientes de investigadores como el lingüista José Antonio Salas proponen que sirvieron también para memorizar y transmitir mensajes verbales concisos similares a un «chat» moderno, mediante patrones en nudos e hilos.
En su libro «La interpretación lingüística de los quipus», Salas analiza la continuidad temporal del quipu a fin de saber su uso desde tiempos anteriores a los incas hasta épocas contemporáneas. Este hecho le ha permitido al autor hacer inferencias sobre cómo pudieron haberse empleado en épocas prehispánicas a partir de los hallazgos encontrados en quipus republicanos.
Pioneros como Leland Locke (siglo XX) decodificaron su sistema decimal básico de nudos principales que representan unidades, decenas y centenas, mientras que los secundarios indican fracciones; no obstante, quipus no decimales como el de Laguna de los Cóndores (Chachapoyas) con 753 cuerdas agrupadas en series de 29-31 hilos, posiblemente un calendario lunar, desafían esta norma llevando investigadores a pensar en la existencia de quipus exclusivamente narrativos o históricos. Ante ello, Salas también rechaza la dicotomía entre quipus cuantitativos y narrativos mencionando que: “Uno también puede contar una historia a partir de datos numéricos”.
Además, se descubrió que durante la colonia, los quipus auxiliaron la evangelización cristiana, Fray Diego de Porras (siglo XVI) por ejemplo, notó indígenas usando quipus para recordar los 10 Mandamientos y oraciones como el Padrenuestro; cada hilo representaba un mandamiento, los nudos contaban los pecados y las ramificaciones, preguntas derivadas en confesionarios. Asimismo, el Inca Garcilaso de la Vega (1609) describió chasquis portando quipus como cartas para comunicaciones rápidas en el Tahuantinsuyo, ordenando censos por edades en hilos descendentes (viejos primero, niños al final).
Hallazgos como estos iluminan enigmas sobre los quipus, fusionando lingüística, arqueología y etnohistoria para desentrañar «la palabra del nudo».
Fecha: 04/03/2026
Fuente: El Comercio.
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