
Trescientas comparsas, siete regiones y un río de música andina convirtieron a Apurímac en la capital del folclore. El Carnaval de los Dioses desbordó pasión, color y tradición durante dos jornadas inolvidables.
Por tercer año consecutivo, Abancay se vistió de fiesta para albergar el Apu Tusuy 2026, más conocido como el Carnaval de los Dioses, una celebración que ya se afianza como uno de los eventos culturales más imponentes del Perú. Organizado por el Gobierno Regional de Apurímac bajo la gestión del gobernador Percy Godoy Medina, la festividad reunió a cerca de 300 comparsas y agrupaciones folclóricas provenientes de Apurímac, Ayacucho, Ica, Junín, Huancavelica, Cusco, Puno, Arequipa y una delegación especial de Bolivia. Durante el viernes y sábado anteriores, miles de espectadores, entre locales, turistas nacionales y visitantes internacionales, se desplegaron a lo largo de cuatro kilómetros de calles céntricas, dejándose envolver por el sonido vibrante de quenas, guitarras y tambores.
La magnitud del evento no solo se midió en danzas, sino también en el impecable trabajo logístico y de seguridad que desplegaron las entidades regionales de manera articulada, el impacto económico fue igualmente notable por los hoteles, restaurantes y comercios artesanales que registraron una alta demanda. El pasacalle principal, además, incluyó concursos de comparsas donde cada danzarín evocó con entrega las raíces quechuas, fortaleciendo así el tejido de una identidad colectiva que se niega a desaparecer. La transmisión televisiva y digital, por su parte, permitió que miles de personas fuera de Abancay siguieran la fiesta en tiempo real, mientras que representantes de regiones vecinas, como Junín, resaltaron el rol unificador del Apu Tusuy en el sur andino.
El gobernador regional subrayó durante la clausura el compromiso de su gestión para seguir posicionando esta festividad como un destino turístico de primer nivel, sin perder de vista los valores de pertenencia y tradición que le dan origen. El Apu Tusuy no es solo una muestra de música, baile y gastronomía típica; es, sobre todo, un acto de preservación de los patrimonios inmateriales andinos que merecen ser protegidos y proyectados al mundo. De cara a futuras ediciones, se espera que la escala del evento pueda crecer aún más, siempre con la mirada puesta en la sostenibilidad y en la participación activa de las comunidades que dan vida a este encuentro sagrado entre los hombres y sus dioses.
Fecha: 9/3/2026
Fuente: Andina
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