
La revista National Geographic acaba de incluir a la Huacachina entre los oasis más bellos del planeta, destacando sus aguas turquesas en medio de dunas imponentes; es el único representante sudamericano en la lista.
A pocos minutos del centro de Ica, entre dunas que alcanzan los 300 metros de altura, emerge un paisaje que parece sacado de otro mundo. Se trata de la laguna de la Huacachina, cuyo nombre en quechua significa «mujer que llora», y que acaba de ser reconocida por la revista National Geographic como uno de los oasis más bellos del mundo.
La publicación, firmada por Julia Cuesta del Hoyo el pasado 18 de marzo, la coloca al lado de formaciones legendarias como Siwa en Egipto o Wahiba en Omán, destacando su singularidad como formación natural en el desierto costero de Sechura.
Detrás de sus aguas verdes hay una historia que mezcla tradición y mito; cuenta una leyenda que una princesa inca emergió de estas arenas convertida en sirena para proteger una fuente de agua milagrosa. Desde entonces, se le atribuyen propiedades curativas, fama que atrapó a la élite limeña durante el siglo XX, cuando el lugar se convirtió en un balneario exclusivo.
Hoy la Huacachina es un imán para viajeros de todo el mundo, los turistas recorren sus dunas en buggies, practican sandboarding en las pendientes más empinadas o simplemente navegan en bote por la laguna mientras observan aves migratorias y lagartijas endémicas que han encontrado en este microclima un lugar para vivir.
Pero más allá del reconocimiento internacional, la Huacachina es también un ejemplo de adaptación humana al desierto; pues las comunidades locales mantienen cultivos de palmeras y elaboran artesanías en totora, preservando formas de vida que dialogan con el entorno frágil de la costa peruana.
Fecha: 24/03/2026
Fuente: Exitosa Noticias
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