
En pleno distrito de San Juan de Lurigancho se encuentra un oasis verde de casi 4000 metros cuadrados; Esther Rodríguez Huamán nos muestra como transformó un terreno seco en un refugio natural que atrae a miles de limeños y turistas.
En medio del paisaje urbano de San Juan de Lurigancho existe un espacio natural que sorprende por su vegetación, su historia familiar y su capacidad para transformar un terreno seco en un pequeño refugio ecológico.
La selva escondida nació del trabajo sostenido de Esther Rodríguez Huamán y su familia, quienes durante décadas fueron dando forma a este paraíso verde en una de las zonas más pobladas de Lima.
La historia comenzó en la década de 1980, cuando Esther llegó a Lima desde Huanta huyendo de la violencia terrorista y buscando un nuevo inicio para su familia, con el tiempo el terreno que al inicio era árido y poco prometedor fue convertido en un espacio lleno de vida, con árboles, plantas y ambientes que hoy recuerdan la atmósfera de una pequeña selva dentro de la ciudad.
Actualmente, ocupa alrededor de 4,000 metros cuadrados y reúne más de un centenar de especies de árboles y plantas, además de animales como tortugas, loros y otras especies que conviven en este entorno cuidado por la familia.
El lugar también ofrece senderos, miradores y espacios pensados para el descanso y la visita familiar, lo que lo ha convertido en una alternativa distinta para quienes buscan naturaleza sin salir de Lima.
Además de recibir a familias y turistas, el espacio se presenta como pet friendly y mantiene una propuesta que combina naturaleza, recreación y aprendizaje ambiental, mostrando que en plena ciudad todavía pueden surgir proyectos que devuelven verde, identidad y vida al paisaje urbano.
Fecha: 02/06/2026
Fuente: Revista Cosas
Fotos: © ANDINA / Editora Perú.
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