
Una gigantesca ola detectada frente a la costa de Canadá ha llamado la atención de la comunidad científica por tratarse de uno de los fenómenos oceánicos más extraordinarios registrados hasta la fecha. De acuerdo con los especialistas, un evento de estas características podría repetirse apenas una vez cada 1.300 años.
El episodio ocurrió en noviembre de 2020, cuando una boya de monitoreo instalada cerca de Ucluelet, en la isla de Vancouver, registró una ola de 17,6 metros de altura. Aunque existen olas más altas, lo que sorprendió a los investigadores fue que esta alcanzó casi el triple del tamaño de las olas que la rodeaban, una característica propia de las denominadas olas monstruosas.
El estudio, desarrollado por investigadores de la Universidad de Victoria con apoyo de MarineLabs, señala que estas formaciones aparecen de manera repentina y continúan siendo difíciles de predecir. Durante siglos fueron consideradas relatos exagerados de marineros, hasta que la ciencia confirmó su existencia mediante mediciones instrumentales.
Las olas monstruosas representan un riesgo para la navegación y las actividades desarrolladas en alta mar. Su fuerza puede afectar embarcaciones, plataformas petroleras, parques eólicos marinos e incluso poner en peligro a personas que se encuentren cerca de la costa cuando alcanzan grandes dimensiones.
Los científicos consideran que ampliar las redes de monitoreo permitirá comprender mejor cómo se originan estos fenómenos y desarrollar sistemas que ayuden a reducir sus riesgos. Aunque la ola registrada en Canadá no ocasionó víctimas ni daños importantes, constituye un valioso aporte para el estudio de uno de los eventos naturales más impredecibles del océano.
La República
30/06/2026
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