
La reconstrucción de enzimas de hace 3.200 millones de años no solo aporta nuevas pistas sobre el origen de la vida en la Tierra, sino que también podría tener aplicaciones en la exploración espacial y en el desarrollo de tecnologías para enfrentar ambientes extremos.
Los científicos sostienen que comprender la evolución de las nitrogenasas permite identificar las condiciones necesarias para la existencia de organismos vivos, conocimiento que podría ser útil en la búsqueda de vida en otros planetas.
Además, las investigaciones podrían contribuir al diseño de estrategias para producir alimentos en escenarios adversos, como los que enfrentarían futuras misiones espaciales de larga duración.
El bioquímico Lance Seefeldt, de la Universidad Estatal de Utah, señaló que apenas se empieza a comprender la evolución de estas enzimas a lo largo de los cerca de cuatro mil millones de años de historia terrestre.
Por su parte, el investigador Derek Harris explicó que el equipo analizó el comportamiento de genes ancestrales de nitrogenasa reconstruidos sintéticamente para medir cómo procesaban el nitrógeno en condiciones de laboratorio.
Los especialistas consideran que estas moléculas funcionan como una especie de «máquina del tiempo» biológica, capaz de revelar cómo operaban los primeros organismos y de aportar herramientas para responder una de las preguntas más trascendentales de la humanidad: si la vida pudo surgir también en otros mundos.
La República
09/07/2026
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