
En el Valle Sur del Cusco, tres templos coloniales conforman la Ruta del Barroco Andino, un recorrido que invita a descubrir una de las expresiones artísticas y religiosas más importantes del país. Más allá de las creencias de cada visitante, este circuito sorprende por la riqueza arquitectónica y el valor histórico de sus iglesias, consideradas verdaderos museos del arte virreinal.
Impulsada desde 2010 por la Compañía de Jesús, la ruta comprende la capilla de la Virgen Purificada de Canincunca y los templos de San Juan Bautista de Huaro y San Pedro Apóstol de Andahuaylillas, este último conocido como la «Capilla Sixtina de América» por la belleza de sus pinturas murales y su ornamentación.
El recorrido permite apreciar altares recubiertos con pan de oro, púlpitos tallados, lienzos, esculturas y una profusa decoración que buscaba transmitir los valores del cristianismo durante la época colonial. Estas manifestaciones corresponden al arte barroco, un estilo surgido en Europa entre los siglos XVI y XVII que utilizó la pintura, la escultura y la arquitectura para despertar emociones e impresionar a los fieles.
Con su llegada al Virreinato del Perú, el barroco adquirió una identidad propia. Artistas indígenas y mestizos incorporaron elementos de la cosmovisión andina, como el sol, la luna, el maíz, la cantuta y el puma, dando origen al denominado Barroco Andino, una corriente que fusionó las tradiciones europeas con la cultura local.
Cada iglesia conserva detalles que reflejan ese proceso de sincretismo religioso y cultural, convirtiéndose en un valioso testimonio de la historia del país. Por ello, recorrer la Ruta del Barroco Andino no solo representa una experiencia visual única, sino también una oportunidad para comprender cómo el arte fue capaz de unir dos mundos y dejar un legado que continúa asombrando a quienes visitan esta parte del Cusco.
Rumbos
22/07/2028
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