
El descubrimiento de un entierro ceremonial de más de 1300 años de antigüedad en el corazón de Miraflores ofrece invaluables pistas sobre el vínculo de nuestros antepasados con el mar y lo sagrado.
El complejo de la Huaca Pucllana continúa revelando los profundos misterios de nuestro pasado prehispánico. Un equipo de arqueólogos descubrió los restos de un individuo adulto depositado como parte de un elaborado ritual de clausura de un antiguo canal subterráneo, hecho que supera los 1300 años de antigüedad.
Bautizado provisionalmente como el “Señor del Canal”, el cuerpo fue hallado recostado sobre su lado izquierdo, con el cráneo cuidadosamente orientado hacia la pirámide principal y el océano. Esta disposición cósmica no es casual, evidencia una ceremonia de gran trascendencia realizada por la milenaria cultura Lima (400-700 d. C.) cuando esta importante estructura dejó de utilizarse.
El hallazgo destaca por su enorme riqueza simbólica. Junto al cuerpo se recuperaron vasijas de cerámica, cuarzos blancos, huesos de camélidos y restos marinos. El detalle más cautivador es la presencia de un cormorán, ave colocada estratégicamente para sellar la entrada del canal, lo que reafirma el arraigado culto al mar que profesaba esta gran civilización.
Este pozo fue construido con cantos rodados, demostrando la fascinante diversidad técnica de los antiguos limeños que arquitectónicamente diferencia el espacio de los tradicionales adobes que caracterizan a Pucllana,
La verdadera relevancia de este descubrimiento está en su capacidad para ayudarnos a reconstruir la cosmovisión de nuestros antepasados. La íntima conexión entre el individuo, las sagradas ofrendas y el horizonte marino nos enseña cómo la cultura Lima sacralizaba sus espacios, transformando una clausura arquitectónica en un eterno tributo a la naturaleza.
Infobae
18/08/26
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