
En la costa oeste de Groenlandia, el Fiordo de Ilulissat se erige como uno de los paisajes glaciares más espectaculares y estudiados del planeta, donde el hielo se desplaza, se desprende y se transforma ante los ojos de científicos y viajeros.
En la costa oeste de Groenlandia, a unos 250 kilómetros al norte del Círculo Polar Ártico, se encuentra el Fiordo de Ilulissat, un paisaje vivo de hielo y mar declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2004 por su valor científico, ambiental y paisajístico.
Este entorno recibe cada año alrededor de 35 kilómetros cúbicos de hielo del Sermeq Kujalleq, uno de los glaciares más activos y rápidos de la Tierra, que avanza a un ritmo promedio de más de 19 metros diarios, muy por encima de la velocidad de otros colosos como el Columbia Glacier de Alaska que da entre 2 y 4 metros diarios.
Estos desprendimientos generan icebergs de gran tamaño que se deslizan lentamente hacia la bahía de Disko, quedando atrapados en aguas poco profundas durante años y creando un paisaje dinámico que cambia según la estación y las condiciones climáticas.
El Ilulissat Icefjord Centre, construido para integrarse en el paisaje, ofrece interpretación educativa y organiza visitas guiadas que combinan observación terrestre y navegación responsable por las aguas del fiordo.
Estas excursiones permiten a científicos y turistas observar de cerca el despertar de los icebergs, el ruido de los desprendimientos y la lentísima deriva de gigantes de hielo, sin alterar el equilibrio del ecosistema. Así, el Fiordo de Ilulissat no solo documenta la historia glacial de la Tierra, sino que también alimenta modelos científicos sobre el futuro del Ártico en transformación.
Fecha: 08/05/2026
Fuente: Infobae
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