
A solo unos kilómetros del gran centro ceremonial, un antiguo asentamiento en Áncash mantenía sus propias redes de intercambio hace tres mil años; la cerámica fue la clave para descubrirlo.
Muy cerca de Chavín de Huántar, en la región Áncash, existió un pueblo que decidió seguir su propio camino, Canchas Uckro, acaba de revelar un secreto guardado por tres mil años. Un equipo de investigadores de la Universidad de Tulane, liderado por Rachel Johnson, analizaron fragmentos de cerámica encontrados en este lugar usando técnicas modernas como microscopía óptica y análisis geoquímicos.
Lo que descubrieron cambia lo que creíamos saber sobre aquella época, aparentemente los habitantes de Canchas Uckro no dependían completamente de Chavín como se pensaba. Por el contrario, tejieron sus propias redes de intercambio, quizás con comunidades de la selva o de otras zonas andinas.
Sus cerámicas tienen materias primas y estilos distintos a los del gran centro ceremonial, esto quiere decir que, aunque estaban cerca del poder religioso y político más importante de su tiempo, mantuvieron su propia identidad y sus propias relaciones comerciales.
Lo más interesante de este estudio es cómo lograron descubrirlo; al analizar las pastas de las cerámicas, los científicos pudieron rastrear de dónde venían los minerales y las arcillas y también descubrieron técnicas de fabricación que se transmitían de generación en generación. La cerámica, así, se convierte en una especie de documento histórico que nos cuenta sobre la vida cotidiana, los contactos entre pueblos y las decisiones que tomaban nuestros antepasados.
La investigación también abre la puerta para seguir explorando, con estos nuevos métodos, otros sitios arqueológicos y así entender mejor cómo se formaron las sociedades andinas mucho antes de la llegada de los incas.
Fecha: 16/03/2026
Fuente: Infobae
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