
Una nueva línea de esperanza invita a visitar el gran Paisaje Madidi-Tambopata, donde la naturaleza peruana y boliviana demuestra que se puede ser uno de los lugares más diversos del mundo, bajo colaboración.
Desde el Parque Nacional Madidi en Bolivia y la Reserva Nacional Tambopata en Perú se teje un tapiz vivo que ignora mapas humanos. Con más de 117.000 km² de extensión, este corredor biológico alberga más de 1.200 especies de aves, unas 8.000 especies de plantas vasculares, 200 mamíferos, 300 reptiles y más de 180 anfibios, según registros de SERNAP y SERNANP.
Este lugar, resguardado por las comunidades indígenas Ese Eja, Takana y Wachipa, es un testimonio de que la conservación es efectiva solo a través de la colaboración transfronteriza y la implementación de protocolos compartidos. Con el apoyo de los guardaparques del SERNANP (Perú) y el SERNAP (Bolivia), se ha convertido en uno de los sitios con mayor biodiversidad del planeta, siendo reconocido por WWF como un punto global de vida silvestre.
Entre sus principales accesos turísticos destacan Puerto Maldonado en Perú y Rurrenabaque en Bolivia, zonas modestas que ofrecen atardeceres sobre lagunas espléndidas como las de Sandoval o El Salvador, pobladas por caimanes negros, ranas arborícolas y capibaras.
Además, cuenta con senderos guiados entre orquídeas y bromelias hacia collpas de guacamayos y observatorios de nutrias gigantes, monos y, en altitudes elevadas de Madidi, hasta cóndores andinos y osos de anteojos.
Todo esto confirma que explorar Madidi-Tambopata es adentrarse en un pulmón compartido que cuenta con una de las diversidades más grandes del mundo, un lugar que ayuda a desconectarse de la tecnología e invíta recordar el respeto absoluto que merece la naturaleza.
Fecha: 28/04/2026
Fuente: Revista Rumbos
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