
El filósofo y bibliotecario peruano de ascendencia china, fue pionero de la cultura y, junto a Dora Mayer y Joaquín Capelo, uno de los promotores y fundadores de la Asociación Pro Indígena. Además de ello, estudió filosofía en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, e hizo un posgrado en la Universidad de Harvard, Estados Unidos.
Aquejado por su mal estado de salud y la tuberculosis, Pedro Zulen, poco después de llegar por primera vez a la Universidad de Harvard, regresó al Perú y se estableció en la ciudad de Jauja, al norte del valle del Mantaro. Eran los años 1918 y 1919, y la comunidad jaujina sentía curiosidad por aquel joven de lentes y vestido de color cabritilla, y que caminaba con las manos cruzadas atrás y seguido de una “gringa”. Se llamaban Pedro Zulen y Dora Mayer.
El joven filósofo se estableció en un departamento alquilado de la familia Zárate y, tras su arribo, entusiasmó a los estudiantes y maestros del colegio San José, puesto que vieron en él a una biblioteca andante y a un políglota que no solo dominaba las lenguas modernas, sino también las antiguas. Se le veía siempre ir con dirección al correo a recibir su correspondencia y también bajar por el jirón que conduce a la plazuela La Libertad para tomar el sol con los demás tísicos.
Los estudiantes josefinos publicaron en aquellos años un periódico llamado “El verbo estudiantil”, donde Zulen colaboró con un par de sonetos. De esa época es su amistad con el muchacho Víctor Modesto Villavicencio, futuro jurista y escritor, y los demás colegiales que le invitaban a sus veladas literarias y en las que Pedro Zulen, vestido de frac, asistía y tenía el honor de pronunciar los discursos. Allí, él esbozó con gran sabiduría el panorama y la visión literaria del Perú, y las raíces de la literatura de América.

Con el tiempo, a causa de su candidatura a la Diputación Suplente de Jauja en 1919, Zulen pronunciaría otros discursos en diversos pueblos y actos públicos, como en el distrito de Marco, donde disertó sobre la reivindicación de las clases bajas y alentó a la gente a preocuparse más por la educación. Ese mismo día, a las 5 de la tarde, sería apresado y derivado a Lima. Se le acusó de anarquista y de instigar a la rebelión del campesinado, y fue el senador por Junín, Manuel Vicente Villarán, quien logró su liberación, y el que después, debido a su cargo de Rector de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, enviaría al intelectual de vuelta a los Estados Unidos, para que siguiera sus estudios de filosofía y también se especializara en la organización de bibliotecas.
Finalmente, Pedro Salvino Zulen Aymar falleció el 27 de enero de 1925 en Lima. Apenas tenía 35 años, pero dejó como herencia su memoria y su obra, y es considerado hasta hoy como una de las grandes lumbreras del pensamiento nacional y forma parte de la historia de la cultura del Perú.
Gracias tu mensaje ha sido enviado.
Te contacteremos a la brevedad posible.
Déjanos tus datos y nosotros te contactaremos. Los campos son obligatorios.