
Muchos padres de familia han normalizado el uso de celulares en sus hijos pequeños para aplacar sus travesuras, eliminar su aburrimiento o evitar que interrumpan la labor de los adultos, creyendo que así los controlan. Sin embargo, lo que no saben es que esta práctica podría estar iniciando un problema de salud mental que quizá no puedan controlar en la adolescencia.
El psiquiatra Alfredo Saavedra Castillo, director ejecutivo de Investigación, Docencia y Atención Especializada de Adicciones (Deidae) del Instituto Nacional de Salud Mental Honorio Delgado- Hideyo Noguchi (INSM/HD-HN), advierte sobre los riesgos de permitir a los niños menores de 3 años el acceso constante a dispositivos móviles. Según él, el uso excesivo de celulares y juegos en línea puede llevar a la ciberadicción, una condición que afecta el bienestar emocional y la salud mental de los jóvenes.
Un caso ejemplar es el de José Antonio, un adolescente de 16 años que fue internado en el INSM debido a su arranque de violencia. José Antonio no soportó que le prohibieran el uso de Internet en casa. Comía poco, pasaba horas frente a la computadora jugando en línea y se alejaba de su familia. Su conducta se volvió irritable y agresiva. El psiquiatra explica que el problema se gestó desde temprana edad cuando sus padres le prestaban sus celulares para jugar y luego le permitieron usar Internet fuera de las horas de clase. La adicción progresó hasta que perdió el control y presentó cuadros de abstinencia cuando se le quitó el acceso a la red.
Este caso resalta la importancia de establecer límites y supervisar el uso de dispositivos electrónicos en los niños. La ciberadicción aún no es percibida como un problema de salud mental, pero su impacto en la vida de los jóvenes es real y debe ser abordado con seriedad.
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