
«El arte textil andino influyó en la obra de artistas modernas como Anni Albers, Sheila Hicks, Lenore Tawney y Olga de Amaral, quienes adaptaron técnicas y estructuras andinas con enfoques innovadores en sus propias obras.»
El Museo Metropolitano de Arte de Nueva York (Met) presentó una nueva exposición titulada ‘Tejiendo la abstracción en el arte antiguo y moderno’, destacando cómo las artistas modernas utilizaron los textiles andinos como inspiración para crear arte abstracto. La exhibición, que estará abierta hasta el 16 de junio, ofrece más de 50 obras que exploran la conexión entre los textiles andinos y el trabajo de estas cuatro artistas del siglo XX.
La comisaria de la muestra, Iria Candela, explica que las similitudes entre las obras radican en entender la estructura como un punto de partida fundamental. A partir de ahí, cada artista compone obras diferentes, pero siempre basadas en la idea de la cuadrícula y en cómo se determinan las formas geométricas.
La exposición comienza con textiles simples de hace 1.500 años de la cordillera andina, cuando los tejedores andinos comenzaron a usar la urdimbre y la trama para crear diseños abstractos y geométricos. Destacan los textiles incas, como un tejido ajedrezado obsequiado por un emperador a sus soldados, que refleja la abstracción geométrica notable de esa época.
Los artistas andinos usaban los textiles para transmitir mensajes e intercambiar ideas, como se muestra con el ‘quipu’, un sistema de escritura de los incas compuesto por cuerdas y nudos.
Anni Albers, vinculada a la escuela Bauhaus, actúa como un puente entre los textiles andinos y el arte moderno del siglo XX. Sus obras textiles, diseñadas para la producción en masa, reflejan los principios de la vanguardia artística. Las artistas posteriores, como Hicks, Tawney y De Amaral, también se inspiraron en los textiles andinos, cada una aportando su propia visión innovadora a través de sus obras.
Sheila Hicks, por ejemplo, desarrolló una práctica textil influenciada por los artistas andinos, mientras que Lenore Tawney destacó en estructuras más arquitectónicas y en el llamado tejido abierto. Olga de Amaral, por su parte, creó vibrantes tapices que imitan técnicas antiguas, combinando colores que evocan el estilo de artistas como Paul Klee.
La exposición ofrece una perspectiva fascinante sobre cómo el arte textil andino continúa inspirando y siendo relevante en el arte contemporáneo.
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