
La tunantada es la expresión más popular alrededor de nuestro país; su danza y música han escalado fronteras, convirtiéndose en un patrimonio cultural inmaterial no solo para Jauja sino para el contexto nacional contemporáneo.
Jauja es la cuna de esta manifestación cultural cuya fecha principal de celebración es el 20 de enero, considerada como una expresión artística hacia los patronos San Sebastián y San Fabián. En dicho evento hay muchos matices que componen la fiesta en general, siendo la danza, conformada por cuadrillas, la estrella del show.

La llamativa danza según los investigadores, podría haber evolucionado de acuerdo a las transformaciones que ocasionó la penetración de la economía capitalista en Jauja y la región, especialmente a partir de inicios del siglo XX. Algunos estudiosos como Carlos Hurtado, Francisco Mucha y Manuel Perales sugieren que se dio entre el siglo XIX y antes de la Guerra del Pacífico. Sumado a ello, se encuentra la herencia histórica del valle y el sistema vial del Qhapaq Ñan, por el cual transitaban muchos de los personajes que sirvieron de inspiración para la danza, de acuerdo a lo que escribieron Pablo Salazar Cóndor y Henoch Loayza Espejo.
Es aquí donde indicamos sobre estos personajes, que en tiempos aquellos formaron parte de la sociedad jaujina. Y que hoy como una forma de sátira son representados en un baile donde nos cuentan sus peripecias.
Así encontramos al representativo “tunante”, “chapetón” o “príncipe”, quien baila con altivez y elegancia, con un traje que nos cuenta que es el de los acaudalados españoles, representando a la autoridad. Contrario de este personaje tenemos al “huatrila”, con su vestimenta del hombre del campo, con una máscara cobriza, chullo y zapatos de lana de oveja, pese a su humildad este baila con elegancia.
Pero quién llama más la atención y encabezando la cuadrilla de danzantes, está el carismático “chuto”; con ágiles movimientos representa al mestizo jaujino noble, hijo de españoles; con ropas pulcras representa al pretencioso, al capataz, al burlón y siempre guarda espalda del chapetón, su frase al andar es “witicuy” (retírate) “witipacuy” (retírense).
También tenemos a la dama “jaujina” cautivante y bella, simboliza la mezcla del español y la mujer de linaje xauxa, su danza es delicada y alegre, con su vestimenta típica de la zona muy costosa diferenciándose de las otras figuras femeninas por su manta denominada “ushcata”. Es usual ver a hombres disfrazados de mujeres como érase en tiempos remotos. La variedad sigue, y tenemos a la “wankita”, con pasos finos y mucha gracia, ella nos cuenta su condición de indígena noble, privilegiada y ostentosa con sus finas ropas. Por otro lado, está un personaje reciente, incorporado en los noventas, la “sicaína”, representando a la pobladora de Sicaya la cual era la comerciante que llevaba los mandiles a las ferias de Jauja.
La “María Pichana” junto a su “auquish” son parte del pueblo, bailan al final de la cuadrilla, son dos personajes de la tercera edad, sabios pero pícaros, en las ferias eran encargados en dar comida y posada a los viajeros como al “tucumano” o “argentino”, conocido comerciante y arriero de mulas o al “boliviano” que llegaba del altiplano con su conocimiento herbolario; ellos bailan con trajes típicos de sus países.
Por su diversidad cultural, esta danza nos cuenta mucha historia, es así que vemos también a personajes como el “doctor” (abogado), impartiendo justicia; el inocente “chuncho”, con su baile nativo; el “cusqueño” y la “cusqueña”, con sus atuendos coloridos y ojotas; junto con ellos está el “Inca”, con su presencia ancestral y danza majestuosa, algunas veces acompañado de su “colla”, símbolo del oro y la plata de nuestro país. A todo esto, acotamos que la esencia de la danza es el acompañamiento de su música, una relación entre la composición y la ejecución del saxofón, el sonido principal de la orquesta, que según estudios se posicionó a principios del siglo XX y supone un referente y soporte fundamental de la expresión del “sentimiento tunantero”.
Datos
La Tunantada fue declarada el año 2012 Patrimonio Cultural de la Nación.
Tunantada del vocablo de dos voces quechuas: Tunan “alturas” y Anti “autóctono” o salido de la sierra.
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